Un Crucero distinto a todos

El Aranui es un producto desconocido para la mayoría de los agentes de viajes latinoamericanos. Muchos jamás se enteran de su existencia. Otros, los menos, un día reciben la consulta de un pasajero que busca información sobre una nave que hace travesías por las islas Marquesas. El agente recurre a su operador mayorista. Este a menudo tampoco sabe nada, o vagamente recuerda el nombre. Traspasa la consulta a su agencia de receptivo en Tahiti.

 



Quizás este desconocimiento del Aranui tenga su lado positivo, porque probablemente haya ayudado a que conserve sus características únicas en el mundo de los cruceros.

El Aranui comenzó, hace ya muchos años, como servicio marítimo de carga entre Tahiti y las islas Marquesas. Como en esos años no había vuelos al archipiélago, transportaba también pasajeros que necesitaban desplazarse entre Tahiti y las Marquesas. Con el tiempo aparecieron los primeros turistas aventureros. Y cuando la empresa renovó la nave, que se había hecho muy pequeña para los volúmenes de carga, agregó cabinas para satisfacer la demanda del creciente número de pasajeros.

Hoy las travesías son a bordo del Aranui III. Es una nave más moderna, con más cabinas (hasta 200 pasajeros), restaurante, bar, piscina e incluso conferencistas especializados en antropología, arqueología e historia. Pero el concepto sigue siendo el mismo: lo primordial es el servicio de carga. Las frecuencias, el itinerario y los puertos están subordinados a esto.

Por ello el crucero Aranui es único. 

Efectúa 17 travesías al año, de 14 días de duración. Es la mejor alternativa para visitar las remotas Marquesas; no solo porque recala en las seis islas habitadas (incluidas dos que son accesibles solo por mar), sino porque además atraca en dos y hasta tres puertos distintos en cada isla. Y mientras se efectúan las labores de carga y descarga, el pasajero es libre para recorrer los atractivos de la zona.

El Aranui también es un producto distinto a los clichés turísticos tahitianos. No es un crucero para el visitante que viene en busca de playas y actividades acuáticas. Más bien satisface a ese viajero que disfruta recorriendo rincones culturales de Europa o parajes distantes del Medio Oriente y Asia. Y estos pasajeros son otro atractivo adicional. Al ser el Aranui una empresa tahitiana, los pasajeros no vienen mayoritariamente de una parte del mundo (como ocurre en una empresa de cruceros europea o norteamericana), sino que suelen constituir una mezcla de las más diversas nacionalidades.

Me ha tocado asesorar a unos pocos pasajeros que se entusiasmaron con una travesía a bordo del Aranui. Volvieron encantados. Tanto así, que algunos han seguido en contacto conmigo durante años.

Para más información: www.aranui.com

 

Fuente: Blog Tahiti Tourisme América del Sur

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